Skip to content

TRÁNSITO DE OBJETOS Laboratorio de arquitectura a partir de Tristán Narvaja

noviembre 20, 2009

por Ariel Jacubovich

El objeto

La feria de Tristán Narvaja es parte de la naturaleza de Montevideo. Su naturalidad viene dada por el hecho de que forma parte de la ciudad de una manera solapada, integrada. Su visibilidad solamente es evidente estando adentro, prácticamente solo puede ser percibida desde su interior. Si bien la feria se despliega cíclicamente todos los domingos desde hace 100 años, no lo hace dentro de algún predio o en alguna infraestructura determinada. No se instala en un lugar de la ciudad que por su fisonomía quiebra la continuidad del tejido urbano ni se monta sobre un parque, plaza o descampado. El lugar donde se desarrolla es un sector de la ciudad más o menos común, consolidado por construcciones, calles y edificios, sin límites precisos, que durante los días de semana pasa desapercibido dentro de la trama homogénea de ciudad.

Los híbridos

Habitualmente consideramos que las ferias son intervenciones temporales, efímeras en su construcción, informales en su conformación, que se adhieren precariamente a la infraestructura fija de las ciudades. Sin embargo esta observación no termina de encajar con Tristán Narvaja. Pareciera ser que la feria se columpia en una relación en tensión que establece entre dos pares en principio contrapuestos, habilita un espacio que está entre dualidades. Una oquedad, un intersticio o pliegue. Porque la feria no es lo que se instala y se desmonta cada domingo solamente, es más bien la relación de eso mismo con el entorno o el sector de ciudad donde se monta, es la relación de los objetos y mercancías con sus trayectos espaciales y trayectorias temporales. Si nos preguntamos sobre la precariedad o lo efímero de la feria nos vuelve una declaración sobre lo estable, pensando que la antigüedad de los edificios y los nombres actuales de las calles no superan la edad de la propia feria. Si nos interrogamos sobre los límites, inevitablemente tenemos que salirnos de las calles e incorporar a los edificios y al barrio en una línea zigzagueante que se infiltra en los interiores de las manzanas y que se expande en recorridos hasta una escala metropolitana.

Toda una serie de pares simétricos, de dualidades contrapuestas pierden su fundamento si empezamos a observar que la feria funciona como un dispositivo de precisión que se mueve cociendo lo separado, articulando realidades yuxtapuestas, conectando espacios y tiempos en principio paralelos. Tristán Narvaja es entonces lo que se despliega entre lo efímero y lo estable, lo formal y lo informal, las construcciones de hecho y las de derecho; entre los objetos y la ciudad, los puestos y los edificios, lo público y lo privado, el control y la autogestión; entre los humanos y los no-humanos, lo nuevo y lo usado, las infraestructuras fijas y las móviles, lo periódico y lo permanente, lo barrial y lo metropolitano; o simplemente entre lo continuo y lo diferente. El resultado es un híbrido, un sistema dinámico que evita las purificaciones en categorías y que en cambio se dedica a conectar los opuestos, a difuminar los límites, pero que lo hace de una manera y con una forma precisa.

Las cosas

Pero cómo ver la precisión de algo que se ubica en los intersticios? Cómo llamar a eso que no son los objetos, pero tampoco son las relaciones, que no son los humanos ni tampoco son las redes; sino todo eso junto. Que no se lo puede definir sin convocar al debate.

“…el antiguo significado de thing [cosa] no implica aquello que está fuera de la esfera de lo humano, sino el caso, la controversia, la causa a decidir colectivamente en la Thing, la antigua palabra para asamblea en antiguo islandés, al igual que en antiguo alemán. De esta manera, se puede decir que las cosas han vuelto a convertirse en asuntos sobre los que decidir.” (1)

Si las Cosas se delimitan en la asamblea, requieren para que se constituyan que estén representados los objetos y las personas, las relaciones, las redes que los articulan. La cosa pertenece al mundo de los humanos y los no-humanos. Plantea la controversia, la discusión y los acuerdos parciales. Las cosas requieren no solo observar sino también tomar decisiones.

Para intentar exponer la forma precisa en que la feria se despliega nos propusimos en “Tránsito de Objetos” (2) recorrer la delgada línea que articula dualidades contrapuestas; dándole forma y visibilidad a los elementos que conforman ese gran dispositivo de ocupación y construcción del espacio público. La feria entendida como cosas, como líneas de investigación, como controversias a ser confrontadas con un sistema de representaciones y debates. Moviéndonos en el medio y delineando la juntura hacemos transitar los objetos para que se vuelvan cosas. Es ahí donde la arquitectura puede volverse una herramienta del pensamiento, un arma política.

(1)     En ¿Qué protocolo requieren los nuevos experimentos colectivos?, Bruno Latour, conferencia pronunciada en Darmsdadt (Alemania), 30 de marzo de 2001.

(2)     Tránsito de objetos,  laboratorio de arquitectura a partir de Tristán Narvaja, surge del taller de producción que se desarrolló entre los días 18 y 25 de septiembre en la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, en Montevideo. Dirigido por el Taller Danza + Ariel Jacubovich. Ver más en: http://www.transitodeobjetos.wordpress.com

P1020548P1020551

Anuncios

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: